El estrés financiero puede afectar seriamente nuestra calidad de vida y nuestro bienestar físico y emocional.

Las deudas pueden convertirse en una gran carga, pero no te preocupes, ¡hay solución!
Con unos simples pasos, puedes comenzar a reducir tus deudas y aliviar ese estrés financiero que tanto te agobia. Te presentamos los pasos clave que debes seguir para iniciar tu camino hacia la libertad económica y recuperar tu tranquilidad.

 

Evalúa tu situación financiera

El primer paso es tener una clara comprensión de tus deudas. Haz una lista detallada de todas tus deudas, incluyendo el saldo pendiente, las tasas de interés, las cuotas mensuales, las comisiones de cancelación anticipada y los plazos de pago. Esta evaluación te ayudará a tener una visión completa de tu situación y a priorizar tus deudas.

 

Crea un presupuesto

A continuación, crea un presupuesto. Esto es fundamental para controlar el gastos sobre todo el variable (gastos hormiga) y te permitirá destinar más dinero a la cancelación de préstamos.
No implica que dejes de vivir, si no que fijes y establezcas límites por categorías.

 

Prioriza tus deudas

Ahora, cuando empieces a aportar extras al pago de deudas, empieza quitando las más caras, lo que no implica que sean las que tengan una cuota más alta.
Estas son las que debes priorizar.
Destina la mayor cantidad de dinero posible al pago de estas deudas mientras sigues pagando el mínimo requerido en las demás. A medida que vayas liquidando una deuda, redirige esos fondos al pago de la siguiente.

 

Negocia con tus acreedores

Como cualquier otro contrato, los préstamos son revisables. Puedes hablar con las entidades acreedoras para valorar modificaciones en tu favor. Reestructurar la deuda, agruparla, … Mantén una comunicación abierta y busca alternativas que se ajusten a tu situación, estando bien informado.

 

Si puedes, busca ingresos adicionales

Considera la posibilidad de aumentar tus ingresos buscando oportunidades de trabajo adicional, trabajos como freelance o monetizando aquello que se te de bien; cualquier habilidad en la que puedas conseguir un extra.
Si lo consigues, teniendo en cuenta que tu presupuesto de ingreso ya estaba organizado, todo lo que entre de más podrás (y debes) destinarlo a acelerar el proceso de reducción de crédito.

 

Mantén el enfoque y la disciplina

Reducir deudas requiere tiempo y esfuerzo. Pedir financiación puede llevar de 3 días a 3 meses; pagarla, de 3 meses a 30 años.
Mantén tu objetivo de libertad financiera en mente.
Y por supuesto, evita incurrir en nuevas deudas, ya sea para consumo o para pagar las cuotas actuales. Acabarás pagando intereses sobre los intereses y entrarás en un círculo mucho más complicado de cerrar.

Cada vez que pagues un extra de capital, haz algo que te haga sentir bien y no te requiera dinero. Date un premio, a poder ser, no económico.
Con cada pago estás más cerca de la vida que quieres. ¡No te rindas!

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