¿Alguna vez te has preguntado cuál es la mejor estrategia de inversión?

Como tal, no existe ninguna, y todas son válidas a la vez, en función de lo que busquemos.
Hoy, vamos a hablar de una opción altamente recomendada para ahorradores sistemáticos que no quieren complicaciones: invertir a largo plazo.
Esta estrategia implica una visión de beneficios a lo largo del tiempo.
En este artículo, exploraremos por qué invertir a largo plazo es una estrategia inteligente y cómo puede ayudarte a construir tu futuro.

 

¡Vamos a ello!

Invertir a largo plazo requiere, lo primero, paciencia y perseverancia.
Buscamos obtener rendimientos en el tiempo aprovechando el crecimiento del mercado y superando las fluctuaciones que se dan a corto plazo.
La idea es sencilla.
Cuando invertimos en renta variable (acciones o fondos) estamos financiando empresas.
¿Cuántos emprendedores y empresarios pretenden retirar beneficios de sus negocios en los 6 primeros meses? Ninguno.

Como inversores de largo plazo en renta variable, este es el primer concepto que debemos entender e interiorizar. Estamos financiando actividades productivas o servicios, y debemos dejar al mundo actuar.
Yo financio hoy una idea o un negocio, pero detrás, hay gente trabajando y consumiendo. Por prisa que yo tenga, ellos no van a ir más rápido.

Segundo: al invertir en renta variable, estoy haciéndome partícipe de los resultados de una o varias empresas y de uno o varios sectores. Debo elegirlos bien.
Analizar el valor de la empresa o el sector (en ese momento) es clave para generar un buen beneficio a corto plazo.
Y el objetivo de generar a corto plazo, no es retirar rendimientos, si no, reinvertirlos.
De esta manera, empezaremos a trabajar a interés compuesto (cambiemos o no, la inversión o los fondos a futuro).

El interés compuesto es una de las mayores ventajas de invertir a largo plazo, ya que permite que tus ganancias generen más ganancias a medida que se reinvierten. Cuanto más tiempo mantengas tus inversiones, mayor será el crecimiento y los beneficios que puedas obtener. Por eso, es importante elegir bien la inversión, empezar pronto y seguir aportando a lo largo del tiempo para incrementar el efecto bola de nieve.

Además, es básico diversificar la cartera de inversiones. Esto nos ayudará a reducir el riesgo.
Si conseguimos financiar y así participar en 10 empresas, nos importará mucho menos si una va mal, que, si esa que va mal, es la única que compone nuestra cartera.
Si una inversión no tiene buenos resultados, las otras podrían compensarlo y mantener un equilibrio positivo.

A la hora de diversificar, podemos tener en cuenta sectores, como hemos comentado anteriormente, pero también regiones o modelos de gestión. Cuanto más diversificada esté la cartera, mayor seguridad tendré en mi inversión.

La inversión a largo plazo, suele ser más barata en lo referente a comisiones, pues, es sistemática y en general, no pretende combatir contra el mercado, sino seguir su tendencia.
Punto importante, que trataremos en nuestro artículo ¿Ahorro o inversión?, es la manera en la que introduzco mi patrimonio en esa tendencia de mercado.

Y, por último, y más importante, debemos controlar las emociones.

Es normal que el mercado experimente altibajos, pero es esencial mantener la calma y recordar tu plan a largo plazo. Evitar tomar decisiones impulsivas basadas en emociones u opiniones del vecino, te ayudará a mantener una estrategia coherente y a obtener mejores resultados a largo plazo. Y aunque no lo parezca, este es el punto más complicado, y un motivo fundamental por el que las crisis económicas y bursátiles, tienden a finalizar con una mayor desigualdad de la riqueza.

Recuerda que estamos a un clic de ayudarte a tomar decisiones informadas basadas en tus objetivos personales.
En la inversión, como para plantar un árbol, el mejor momento era ayer.
El segundo mejor momento, ¡es hoy mismo!

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